Una alumna de primero de bachillerato fue suspendida un mes por llevar el móvil al colegio, lo que abrió el debate sobre la severidad de las normas y las necesidades del alumnado.
Cariño, ¿viste esa noticia? En Shaanxi (陕西), una chica de primero de bachillerato llevó el móvil al colegio y la suspendieron un mes.
Sí, lo vi. La escuela actuó según el reglamento, pero un mes sí que parece demasiado.
Como profesora, entiendo que haya que controlar los móviles, pero suspenderla puede retrasar su aprendizaje y el efecto quizá no sea bueno.
La escuela quizá teme perder el control. Hoy muchos chicos, en cuanto se enganchan al móvil, bajan rápido las notas.
Sí, pero no todos llevan el móvil solo para jugar. Algunos lo necesitan para contactar con sus padres o aliviar el estrés.
En muchas escuelas de Hangzhou lo hacen con más flexibilidad, por ejemplo, los recogen y los guardan, y se los devuelven el fin de semana.
Exacto, y también existen pizarras electrónicas de clase o dispositivos tipo tarjeta: resuelven la comunicación sin que el alumnado se enganche.
Así que la clave no es ‘prohibir o no’, sino cómo gestionarlo. Las normas deben tener calidez para que los estudiantes las acepten.
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